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Mi Chibitour a Japón 1 (día 5, LU 14/05/2001): Arashiyama, Kioto

MI CHIBITOUR A JAPÓN 1

DIARIO DE UNA EMBARAZADA EN JAPÓN.

Kioto – Osaka – Miyajima – Tokio – Nikko – Kamakura – Yokohama – Kawagoe

(10 – 31 de mayo 2001, 22 días)

 

5- LU 14/05/2001 Arashiyama (Kyôto)

También me desperté a las 5.00 y es que se me hace de día a esa hora y a las 19.00 ya es de noche, ¡qué sensación tan rara!

Aunque no he podido con el nabo ni con la verdura que me ofrecía Michiko esta mañana.

En cuanto fui a Arashiyama pensé en seguida que me gustaría vivir allí. ¿Quién dijo que en Japón no había árboles? Me subí primero al tren romántico, a un autobús y después a un barco, algo carillo todo, pero durante el recorrido de dos horas con pequeñas corrientes y salpicaduras me deleité entre la naturaleza más increíble jamás vista. Todavía tenían colgado en el puente el cometa pez por el Día de los Niños. Bosques a mansalva entre elevados montes. Qué bonito, qué paz. Me compré un precioso Tanuki. Menos mal que hoy estaba nublaíllo, porque sino me podía haber dado una insolación.

Al final no hemos ido al castillo de Nijô, como nos lo hemos tomado co calma, no nos ha dado tiempo.

Terminamos, como no, en otro Book Off buscando más libros para comprar. Era un no parar.

Gyôza para cenar, um, qué rico. ¡Cómo me gustan! Unas empanadillas rellenas de carne y verdura al vapor y pasados, un momento, por la sartén. ¿Cómo puede estar tan rica la comida japonesa?

1.50 del martes

Tengo tantas cosas en la cabeza que no puedo dormir, aunque me lo he pensado mil veces antes de bajar las escaleras, lo hago de culo y me duelen los riñones, me da un terrible miedo caerme por ellas, tan altas e inclinadas. ¡Y tan ruidosas!

Siempre se me olvidan cosas que apuntar. Al segundo día de estar aquí, tenía la sensación de que hubiera pasado una semana y ahora una eternidad y no hace ni una semana que salí de España. El domingo me hice mucho daño en la entrepierna y ahora todavía lo tengo rojo. Aunque no duele, mañana me pondré pantalones otra vez. Me duelen menos los pies.

Siempre me dijeron que los japoneses eran muy tímidos, pero yo les veo tan normales como nosotros, se cogen de la mano, se dan besos en público, madres haciéndoles carantoñas a sus bebés, mi amiga hablaba horas y horas con su novio por el móvil. No sé, nosotros también somos ceremoniosos para bodas, funerales y demás.

Tenía la idea preconcebida de que eran elegantes por naturaleza, pero al ver a esas chicas con medias hasta las rodillas de color lila con corazoncitos, me dejó muerta. Qué horror. Tampoco les veía tan amables como pensaba, nunca me cedían el sitio y más bien me empujaban para hacerse hueco. Supongo que me veían simplemente como una giri gordita. Pero es que tampoco vi que les cedieran el sitio a los ancianos ni en los asientos reservados. Eso sí, tenían marcas en el suelo para saber dónde colocarte para entrar en los trenes, rayas con relieve para los ciegos, semáforos cantarines, pero no me gustaban sus modales, me esperaba otra cosa.

La otra noche mirando folletos vi Hiroshima y Miyajima y recordé que prometí ir allí si venía a Japón. Antes de venir, lo descarté por lo lejos, pero mirando bien, está sólo a dos horas en Shinkansen y gratis con el Japan Rail Pass y también tengo para el ferry de Miyajima así que no iré al castillo de Himeji (ya he visto el de Osaka) el viernes y si me da tiempo, a Kobe. Quiero estar en el sitio de la reconciliación de Meiko con Natchan y el torii en el agua.

 

6- MA 15/05/2001 Aoi Matsuri, Shijô, Heian Jingû (Kyôto)

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