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Mi chibitour a Japon 1 (día 1, JU 10/05/2001): Volando a Frankfurt

MI CHIBITOUR A JAPÓN 1

DIARIO DE UNA EMBARAZADA EN JAPÓN.

Kioto – Osaka – Miyajima – Tokio – Nikko – Kamakura – Yokohama – Kawagoe

 (10 – 31 de mayo 2001, 22 días)

1- JU 10/05/2001 Volando a Frankfurt.

—Disculpe, ¿podría ayudarme a subir la maleta? —dije tras pensármelo un poco, me daba apuro, pero no me quedaba otra, no quería hacer sobreesfuerzos innecesarios.

—Lo siento, pero no es mi función, no estamos para eso. —Contestó la “amable” azafata.

—Perdóneme usted. Aunque no se note mucho, estoy embarazada de cinco meses y le estaba pidiendo que me ayudara, no que lo hiciera. —A lo cual no supo cómo rebatirme y lo hizo a regañadientes. Empezábamos bien el viaje… Grrr. Spanair m**da.

Apenas era una hora hasta la capital, casi no había terminado ni de desayunar (zumo, chocolate y madalenas). Allí tenía que coger el siguiente vuelo, pero en cuanto empezamos a descender, sentí como si mil agujas se me clavaban encima de la ceja izquierda. Qué horror, eso era insoportable y a mí, que nunca me dio por llorar ni con Titanic, ahí estaba, retorciéndome de dolor y angustia y nadie me hacía ni p*** caso.

Nadie hizo el gesto de preguntarme, pero tampoco sabía cómo explicar qué me ocurría así que, ya en tierra, totalmente mareada y desorientada, me esperé a que saliera todo el mundo para pedirle a otra azafata que llamara al médico, pero también, muy “amablemente”, me instó a salir ya que el autobús se marchaba (me tocó bajar las escaleritas con 13 kilos de trolley). No cabía en mi asombro, pero tenía bastante margen de tiempo e imaginaba que habría algún lugar de emergencias al que dirigirme así que, sin protestar, accedí a seguir sus indicaciones.

10.30 am.

Aunque ahora estoy mejor, esto cada vez me gusta menos y tengo ganas de volver a casa con Maya que se habrá despertado ya.

El médico del aeropuerto me diagnosticó una “simple” sinusitis, por no sé qué bolsa de aire, un resfriado mal curado al no tomar medicamento alguno por el bebé. Me dio algo que no le afectaría, un eferveralgan y si me dolía mucho, un nolotil, y me recomendó también que comprara chicles para que masticara mucho en cuanto me volviera a pasar. Podía viajar así que decidí seguir adelante. Como había recogido mi maleta grande (18 kilos), decidí meterla en el siguiente avión, espero que no me la pierdan.

¡Qué solazo! ¡Y ya echo de menos a Maya! Ya quiero volver, ¿qué hago yo aquí? Seguro que todavía no se ha dado cuenta. Otras veces, cuando he ido a hacerme análisis, tan tranquila, aunque en cuanto oía las llaves y la puerta decía mamá y sonreía. Quizá a media tarde o a la hora de dormir me eche de menos. Con la mano en el ombligo, con sus dos muelas de abajo fuera y los picos de arriba. Dice “kika” para Africa, pupa cuando le duele algo. ¡Cuánto la echo de menos, Dios!

¿Cómo he sido capaz de irme sin ella? Por lo menos tengo al de la barriga.

Un par de horas más tarde, al aterrizar en Frankfurt, me volvió a doler la ceja izquierda, aunque al no parar de masticar, me lo calmó un poco y lo pude aguantar mejor, veremos las siguientes veces.

Fui a hacer el trasbordo a Osaka y el 80% de los pilotos hacían huelga y habían cancelado el vuelo. ¿Y ahora qué hacía yo en Alemania? Aquí el azafato sí fue muy atento, parecía el de “La niña de tus ojos” y nos ofreció varias posibilidades: quedarnos en un hotel y salir a nuestra hora al día siguiente. La verdad es que hacía un día estupendo para quedarse y dar una vuelta por Frankfurt, pero entonces perdía un día y yo quería irme a Japón.

Podía ir a Tôkyô con ANA y después a Osaka, ¡otro trasbordo! Y yo con esta sinusitis. A Shanghai con Air China o Pekín, yo que sé. Al final, vamos a Shanghai con Lufthansa. Llega dentro de unas tres horas, que serán las 9.00 AM y otras tres horitas a Osaka más otra por el cambio de horario, a las 16.00 al aeropuerto de Kansai.

El alemán también nos dio 10 marcos para irnos a dar una vuelta que al final no pudimos por el follón de las maletas. Hablo en plural porque en el mostrador he conocido a Cristina que vive en el barrio de Santa Marta y hacía exactamente el mismo trayecto que yo y se apuntaba a lo que yo. Y después a Esther que se va tres meses a la aventura y se ha apuntado a lo mismo que nosotras, aunque al principio se iba a Nagoya. Y también Marta que trabaja en Madrid, aunque es de Shanghai así que ella nos indicará donde coger las maletas y el trasbordo en las dos o tres horas que tenemos. Deberíamos haber salido a las 17.10 y fue a las 17.40 mínimo, pero a Tokyo llegábamos a las 21.00.

En parte lo prefiero porque así llego más o menos a la hora que termina Michiko de trabajar, pero ¿otro trasbordo? En Frankfurt llamé a Javi para que le mandara el mail y fuera a Urgencias por si él o Maya tienen también sinusitis. Supongo que a estas horas ya se habrán dormido. Snif, cuanto les echo de menos, pude oír también a Maya de fondo cuando llamé. Al volver a casa dijo mamá, mamá y se quedó frita en el coche. ¿Cómo estará ahora?

 

2- VI 11/05/2001 Desvío por Shanghai y por fin la llegada a Kansai

 

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